Bonus, bonum

Lola Hermosilla Gómez · Sevilla 

El letrado miró a su defendido con odio. Resultaba difícil solidarizarse con él sabiendo lo que había hecho; aprovechando su condición de miembro del Comité Organizador Hebdomadario de Eventos y Tertulias en España (COHETE), había vendido a los chinos la receta de la tortilla de patatas, a los rusos la del pacharán y a los americanos la del café como Dios manda. En todo el mundo se repiten imágenes grotescas; en Beijing comen tortilla de patatas con bambú, los granjeros tejanos beben cortados con montones de nata montada y en San Petersburgo hacen combinados de pacharán y vodka, todo un crimen. Pepe Bono, español por excelencia, pidió que la sentencia sirviera de escarmiento para futuros espías de la sapiencia patria. «Ejto ej algo que los ejpañoles no ejtamos dijpuejtos a tolerar», declaró. Preguntado también por su peculiar acento, respondió; «Ej que de pequeño me atraganté con una gominola».

 

 

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