Aquel día

Francisco Sánchez Egea · Lorca (Murcia) 

Aquel día, mis sueños se marcharon por la ventana cuando mi madre entró por la puerta. -Tu padre se ha ido. -Dijo. No eran necesarias mas palabras. Rompí el discurso que llevaba tardes preparando, con el que Sam Bowden habría defendido a Max Cady. Guardé los militares de plomo que usaba para reproducir aquello de «¿Ordenó usted el código rojo?» El resto de niños soñaban con ser espías, viajar en cohete a lugares donde ningún hombre había llegado antes o marcar el gol que le diera a España el mundial. Yo quería ser letrado. Salí a buscar trabajo mientras mi madre llamaba por teléfono al colegio para decir que había caído gravemente enfermo. Aquel día, en el que el destino dictó la sentencia del resto de mi vida, la realidad venció a la fantasía para siempre. Aquel día, dejé de comer gominolas.

 

 

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