¡Acción!

Francisco Melero Maíllo · Barcelona 

Coge disimuladamente una gominola de la bolsa que esconde sobre las rodillas, detrás del estrado, y piensa con hastío que ésa es su mayor diversión en los últimos tiempos. ¡Qué triste! Tiene forma de cohete. Le encantaría huir en uno de ellos, acabar con su vida rutinaria y patética, perder de vista para siempre a pedantes letrados y acusados de mirada culpable, encontrando alicientes que le motiven de verdad. Pero no se atreve. El hombre que espera su sentencia, junto al nervioso abogado, viste gabardina. Parece un espía. ¡Espía! ¿No sería emocionante dedicarse a una profesión tan arriesgada, pudiendo cambiar de apariencia cada dos por tres? Sin más, cierra el expediente y, muy serio, espeta: “Libertad sin cargos y sin fianza. Libertad absoluta.” Los presentes apenas tienen tiempo de ver caer la toga al suelo, mientras un hombre feliz sale a toda prisa con una bolsa en la mano.

 

 

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