Imagen de perfilLa habitación

Verónica García 

Era inevitable la confrontación de egos en aquella habitación. Cuatro urracas tratando de rapiñar la generosa herencia de la abuela. Ni el abogado de la familia había sido capaz de mediar entre ellos. Ni su última voluntad plasmada en un escueto testamento había podido lograr el consenso. Así que no quedaba otra alternativa para la resolución del conflicto. Solo uno podría salir vivo de esa habitación.

 

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