Reciclaje interior

Miguel ¡µngel Gayo Sánchez · Sevilla 

Maestro en la jurisdicción del engaño, abogado defensor en los casos más notorios de corrupción y malversación de caudales públicos, también él se reciclaba cada noche al llegar a casa. Lo hacía a su manera. En el cubo verde, las promesas vacuas a los clientes, las falsas expectativas, los halagos fáciles, envases con los que cubría sus verdaderas intenciones. En el amarillo, el espectro de alegatos espurios y argumentos torticeros, envoltorios inconsistentes como el papel que adornaban su lengua viperina. En el cubo de los residuos orgánicos expulsaba la bilis, los sudores agrios de los sobornos, el semen retenido por el morbo de sus compañeras de estrado. Sólo así, tras el reciclaje interior, se sentía digno de besar a los niños. Luego se adormilaba junto a su mujer con la conciencia tranquila. De alguna manera sentía saldada su multa con los nobles ideales que le llevaron a estudiar la profesión

 

 

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