Mi primer cliente

Roberto José Álvarez Carrero · Las Palmas de Gran Canaria 

Circulaba con mi vehículo por una transitadísima carretera que, pese a su lamentable estado, merced a la notoria malversación de fondos públicos que había sentado en el banquillo de la jurisdicción penal a varios aforados, me conducía por primera vez a mi flamante despacho. De repente, un inquietante personaje, con movimientos pendulares, hacía indicaciones para que redujera la velocidad y me aproximara al arcén. Siguiendo las instrucciones de aquel impertérrito espectro, así lo hice. Abrí la ventanilla con inocencia pueril y permanecí inmóvil. Percibí que se aproximaba por su respiración. Contemplé su rostro y me turbé: semblante aterrador; con morbo en la mirada. Declamaba leyes velozmente y me requería permiso de conducción. Yo sentía verdadero pavor. Al parar de hablar; me facilito un escrito: DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO… ¡Horror! Multa. Correspondí entregándole una de mis tarjetas: ROBERTO…. Abogado… ¿Quién sabe?; ¿habría hecho mi primer cliente? Cualquier momento es bueno…

 

 

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