Debilidad

Irene Conejero Fernández · Las Palmas de Gran Canaria 

No era lo que exactamente buscaba. Aún así, me gustó como me miraba, su aparente ingenuidad, y, sin duda, su minifalda roja. No tenía demasiado currículum, pero me decidí cuando la vi, desde la ventana del despacho, al salir de la entrevista, como reaccionaba ante la multa que le habían puesto: “Cruel espectro” gritó al agente. Mujer con carácter, pensé. La contraté. Me daba muchísimo morbo verla entrar con mi café y que se interesase por mis casos y clientes. Quería saber todo acerca de mi metodología de trabajo, y a mí me encantaba alardear de todas mis victorias y estrategias. Un día entró en mi despacho, sin avisar, y anunció: “Está dentro de mi jurisdicción. Quedas detenido por un delito de malversación”. ¡Cómo me engañó! La que pensé era mi aprendiz secretaria resultó ser una infiltrada de la policía judicial investigando sobre mis temas corruptos. Maldita minifalda.

 

 

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