Vendimiando Humanidad

Jose Aurelio Ruiz Tolosa · Alicante 

Regresaba siempre por la vendimia a su pueblo, aunque sólo fuera para un fin de semana. Ni siquiera faltó el año que aprobó la oposición. Era una especie de catarsis. Cambiaba su toga por un mono de trabajo azul y cada cuévano de uva que vaciaba en el remolque liberaba la tensión de las últimas vistas celebradas. Al finalizar la jornada se reunían todos en la vieja casilla a recuperar fuerzas al abrigo de la chimenea. Allí, con vendimiadores de distinta nacionalidad, entre trago de botijo o chorro de porrón, explicaba de manera didáctica cómo conseguir los papeles o cómo reagrupar a la familia. El domingo por la tarde se quitaba el mono azul, montaba en su lujoso todoterreno y volvía a la ciudad para al día siguiente, ya con su toga de Abogado del Estado puesta, oponerse a la regularización de extranjeros o a la reagrupación de sus familias.

 

 

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