Sin cita previa

Ana Cristina Lacasa Miguel · Lleida 

Hoy será un día extraño- pensó Rodrigo cuando entró en su despacho una visita sin cita previa vestida de Santa Claus. Era un hombre redondo, su cuerpo en forma de botijo y su pintoresca indumentaria consiguieron arrancar una sonrisa al rostro del abogado. Se disculpó por venir en uniforme de trabajo -es como si usted se presentase en la consulta del médico con toga- bromeó Santa. Venía pidiendo un documento que le otorgara una “nacionalidad internacional” según definió él mismo. -Necesito poder entrar en cualquier país…, esto cada vez se pone más difícil, no sólo tengo que deslizarme por la estrecha chimenea, sino que encima ahora se han puesto muy duros con el tema de la nacionalidad, y yo que no tengo ninguna, las necesito todas.- Rodrigo decidió ayudarle pese a lo absurdo del caso, al fin y al cabo, ambos defendían la misma didáctica filosofía: “Que los buenos salgan ganando”

 

 

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