Caso Cerrado

Antonia María Hidalgo Urbano · Sevilla 

Los abogados conversaban sobre el caso junto a la chimenea, tras la didáctica exposición del anfitrión, que apuró su anís regándolo con agua de botijo. El primero que habló dijo que si el inmigrante de nacionalidad desconocida había caído en suelo español, la competencia era de los tribunales españoles. El segundo, que si el disparo había partido de Marruecos no importaba dónde había caído el subsahariano. El tercero, que lo esencial era el lugar exacto en que había fallecido el individuo. El anfitrión arguyó que era más decisivo qué suelo estaba pisando el inmigrante al recibir el impacto, aunque falleciese después. El primero volvió a intervenir para recordar que quizás estuviera pisando tierra de nadie, con lo que su asesino escaparía de la Justicia. Entonces, el anfitrión se puso la toga para dictar sentencia: “Que Garzón se encargue del tema. Caso cerrado”. Todos rieron. “¿Cuál toca el jueves que viene?”

 

 

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