Trastorno mental transitorio

José María Izarra Cantero · Burgos 

Todo agosto con la barriga al aire, bebiendo cerveza fría y paseando por la playa. Dejándose en los chiringuitos el estrés acumulado al servicio de la justicia, en defensa a veces lo indefendible, como buen abogado. Mas la felicidad es efímera. Por eso hoy, 1 de septiembre, se ha metido en el desayuno un par de aspirinas acompañadas de un tanque de zumo de naranja aderezado con unas gotas de gin, para aliviarse de la modorra del síndrome posvacacional. Luego, ha acudido a sala y ocupado su sitio, y cuando la jueza le ha concedido el turno, se ha situado delante de ella con la intención de exponer su alegato; pero, inopinadamente, semejando un murciélago al extender sus alas, se ha abierto la toga de par en par con las dos manos, y se ha exhibido con unas bermudas rojas por encima de los pantalones. “Con la venia, Señoría.”

 

 

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