señor con maletín

María Dolores Romero Domínguez 

Mis padres fueron de las primeras parejas que se separaron en nuestra ciudad. Yo no conocía a ningún niño en mi situación. Fue una etapa dura y llena de estrés. A mi alrededor todo eran gritos, tensiones, lágrimas, reproches… Los únicos momentos de paz se producían cuando llegaba un señor con un maletín. Me dijeron que era abogado. Se sentaba y hablaba con mis padres, ellos le atendían y después hablaba conmigo. Me decía cosas muy bonitas que me tranquilizaban y me daban confianza. Me hablaba de sentimientos, de justicia, de la defensa de los niños. Hoy en día me dedico a la docencia y detecto con bastante acierto el «síndrome del niño en proceso de separación». Cuando tengo ante mí a esa criatura que sé lo que sufre, empleo aquellas palabras de aquel abogado no titulado en psicología.

 

 

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