Recuerdos

Eugenio Vázquez Gutiérrez · El Molar (Madrid) 

Tengo sesenta y cinco años. Muy lejos quedan ahora los cinco años en la facultad de derecho. Lejanos quedan también los treinta años en que ejercí como abogado. Parece que ha pasado una eternidad. Treinta años encabezando la defensa de los derechos de mis clientes. Treinta años llegando a casa cuando los niños ya se habían acostado. Treinta años dedicados a buscar justicia. Treinta años conviviendo con un insoportable estrés. Treinta años viviendo de mi profesión. Treinta años viviendo por y para mi profesión. Pensarán que en esos treinta años viví secuestrado, cautivo de un trabajo que absorbía mi vida, recluido por juzgados, clientes y sentencias. Pero ahora que el “secuestro” ha terminado, este pobre viejo, como afectado por el síndrome de Estocolmo, añora a su secuestrador.

 

 

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