MI PRIMER JUICIO

Bernardino Martínez Crespo · Santiago de Compostela 

Abrir los ojos, sentir la boca seca, reseca;¡€™¡venga, venga, venga!?, retumba en mi mente una y otra vez, raudo, veloz me acicalo lo mejor posible pues todo lo hago rápido, rápido (¡jo, que estrés!)¡€™y por fin salgo hacia el juzgado, cabeza alta, paso firme, acompañado por el rigor y la fuerza, dos sombras una a cada lado; levanto la cabeza:¡€™Palacio de Justicia?, ya hemos llegado, buenos días, buenos días y de entre los expedientes amontonados, como si tuvieran el síndrome de Diógenes, sale una voz ¡buenas!; sigo empujado por las sombras hasta¡€™sala de vistas?, que por cierto no es ningún mirador, ¡ah! y el micrófono que hay en el medio no es para cantar¡€™menuda bronca me echó el secretario menos mal que en medio de la canción y de la bronca llegó mi abogado, el que ejercería mi defensa.

 

 

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