Fui Libre

Alfredo Lorenzo Bermúdez Fernández · Ourense 

Le llaman estrés. Cuando yo fui abogado se llamaba terror. El único que en la Sala buscó la justicia fui yo, Claude Chauveau Lagarde, abogado de París y de la reina Maria Antonieta. La sentencia estaba predeterminada. Mi defensa fue quejarme reiteradamente ante un Tribunal que no respeto el derecho a un juicio justo. El acusador, Fouquier-Tinville, poseído por el síndrome “revolucionario”, envió a la guillotina a todo el que pusieron en sus manos, el también la padeció. Ponerse la toga en aquel juicio era arriesgar la libertad y la vida. Así me ocurrió a mí, cuando fui detenido en la Sala y encarcelado por defender con demasiada pasión a la acusada. Ésta perdió su vida, yo solo mi libertad. Lo verdaderamente revolucionario en aquel juicio era ejercer de abogado. Solo yo fui libre. El Presidente del Tribunal y el Fiscal estaban bajo los efectos del síndrome del terror.

 

 

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