Última palabra

Luis López Mompeán · Zaragoza 

Había pasado la noche preparando su propio alegato. Por la mañana dispondría del privilegio de tener la “última palabra”, si su abogado no lograba convencer a Su Señoría de su inocencia, él, lo conseguiría en esta última oportunidad; así que, repasó una y otra vez los indicios que según su letrado resultaban claramente insuficientes para que le condenasen. ¡Es mejor que no añadas nada!, -le habían advertido- ¡La justicia no necesita de mayores presentaciones; además el stress juega malas pasadas! Momentos antes de ser llamado por el Agente judicial, en pleno “síndrome de espera” disculpó su tardanza, por la “lejanía” de los baños. La ausencia de prueba no impidió al M. Fiscal mantener su acusación, pero permitió a la Defensa entonar un victorioso himno a la presunción de inocencia. Invitado el acusado a la “apostilla” final, añadió: “Señoría, prometo que no volveré a hacerlo”. Visto.

 

 

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