Casado con la Justicia

Pablo Abuín Ratón · Lugo 

Nadie le explicó las consecuencias de unir a su vida a la de un Abogado. A partir de la fecha en que dijo “Sí quiero”, sin saberlo pasaba a formar parte de un cajón de sastre en que compartiría espacio con fugaces idas y venidas, inoportunas llamadas, gestiones inaplazables… Se había casado con la Justicia; pero no la esbelta joven de ojos vendados y nivelada balanza, sino con una mustia anciana torpe en movimientos, que obliga a cuantos trabajan en su defensa a redoblar tiempo y esfuerzos para ocultar los síntomas de esta enfermedad. Le choca el estrés del reciente esposo con ese síndrome de anquilosamiento que padece su profesión. Sin embargo sabe, o tal vez intuye, que para ganar el pleito más largo y difícil de su carrera, no valdrán interrogatorios, peritos ni testigos, sino apelar una y otra vez a la madre de todas las ciencias.

 

 

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