A tu imagen

Rubén González Sierra · Gijón. Asturias 

En medio del angosto camino, la Justicia, hizo un alto. Levantó las mangas de su toga y comenzó a modelar lo que acabó siendo, del barro, un hombre.-«Serás abogado»,infirió,»pues como barro, tanto eres agua como tierra y estás siempre a un paso ciego de uno u otro. Y como tal has de defender al agua de la arena del camino».
Cayó de rodillas, desfallecida del arduo trabajo, poseída por el estrés, abandonada al fango que manchaba su cara y cegaba sus ojos. «Cómo olvidarme que el culpable y el inocente son tanto arena y agua, agua y arena, como tu imagen, materia de la que te he creado?. Luego se reflejó en la luz de la lágrima que caía sobre su rostro y se mezclaba con la tierra, fatigada y con síndrome de desfallecimiento, se acomodó al pie de su criatura rindiéndose a un profundo sueño.

 

 

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