Imagen de perfilCerrado por vacaciones

Julia Lucía Pariente 

Cuando apagué el ordenador dispuesta a disfrutar al máximo de mi merecido descanso anual juré que esta vez sí aparcaría cualquier tema jurídico durante las vacaciones de verano.
Pero allí me encontraba yo, en un chiringuito de playa con mi amiga Beatriz, quien se había empeñado en debatir los pormenores para una donación de parte de su fortuna a favor de sus gatos.
Luego llegó Sofía para contarnos el último síntoma de adulterio que había advertido en su marido, y pedirme asesoramiento para su divorcio.
Y, finalmente, tras el atraco por el plus de terraza de las consumiciones que habíamos tomado, esa misma noche teclado en mano empecé a redactar una reclamación ante la Oficina de Consumo.
Un verano más, el “cerrado por vacaciones” era relativo.

 

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