Imagen de perfilEl roble

Julio Montesinos Barrios 

Mi abuelo era juez de paz. Un hombre noble y sencillo al que su familia no pudo darle acceso a una educación esmerada pero la vida obsequió con un carácter ecuánime y juicioso. Ejerció su cargo con responsabilidad y orgullo. Problemas de lindes, daños leves de bienes inmuebles o reclamaciones de pequeñas cantidades eran resueltos de manera eficaz por aquel entrañable labriego. Algo que le valió el respeto de sus vecinos.

El roble que presidía su huerto era el lugar donde administraba justicia por las diversas causas presentadas. Un atípico y sostenible juzgado destinado a facilitar la convivencia en el pueblo. El patíbulo en el que fue ahorcado por resolver una disputa en contra del paisano equivocado. La mesa de mi despacho está hecha con la madera de aquel roble. Cada vez que tengo que dictar una sentencia, instintivamente toco su superficie, pues continua irradiando responsabilidad y orgullo.

 

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