Imagen de perfilMucho por hacer

Jorge Ramos Guerra 

Llega marzo, y con él, el día de la mujer. Como cada año, Rosa se disponía a celebrar ese día yendo a los actos conmemorativos y que reivindicaban la equidad de los derechos entre hombres y mujeres.

Llevaba unos meses en su nuevo despacho, por lo que se disponía a pedirle el día libre a su jefe para ese viernes 8. No se podía creer la respuesta de su superior: «Rosa, aterriza, tenemos mucho curro y no puedes cogértelo. Déjate de chorradas y ponte a trabajar de una vez». Su petición había sido más que rechazada.

Rosa tenía previsto hacer una declaración tras la carrera de las mujeres en su municipio hablando sobre la igualdad y los pasos que se tenían que seguir dando para lograrla. Pero ese año Rosa sabía que todavía quedaba mucho por hacer.

 

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