Imagen de perfilEL FINAL

Samuel Rodríguez Torondel · Olesa de Montserrat 

Miré distraídamente por encima de sus manos, que no paraban de gesticular, para encontrarme con unos intensos ojos verdes de avanzada edad que habían perdido su salud aunque no su belleza.

Como abogado laboralista mi deber era proteger sus intereses, escuchar sus quejas y si era posible apaciguar sus ánimos. Lo cierto era que sus ojos ya no podían vigilar como antaño, ya no tenían acceso a una realidad nítida y clara, una visión parcial que le impedía ejercer su oficio como transportista de mercancías peligrosas.

Yo, con el informe médico sobre la mesa, esperaba pacientemente que cesaran todas y cada una de sus explicaciones para comunicarle y convencerle de que su carrera profesional había llegado a su fin. Un abogado haciendo las veces de psicólogo, nada nuevo por otra parte.

 

 

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