La aprobación

Claudia Alemán Concepción · Ciudad de La Habana 

Víctor, con horrendo catarro, adelantó la mesa, encaramó su gran caparazón y apretó la bombilla, que seguía titilando produciéndole náuseas; en eso entró Martica, la abogadilla nueva, con su saya marrón, exhibiendo aquel premio que era su trasero. Víctor volvió a la silla, carraspeó, bebió agua, sacó un fajo de hojas y se los dio a la joven. í¹ Ahí está lo referente a la Reforma í¹, dijo él simulando no ver las sendas nalgas, las más poderosas de toda la Jurisdicción, nalgas que alcanzarían un propósito afín, la aprobación del nuevo documento.

 

 

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