En el Olimpo

Susana San Miguel Larreina · Vitoria 

Otro asunto psiquiátrico en mi jurisdicción. No era la primera vez que lo detenían por hechos similares. Allanamiento. Ni la reforma de la galería de arte lo había frenado. Vulneraba los últimos sistemas de seguridad como el mejor de los escapistas. Su transtorno de identidad disociativo activaba su otra personalidad, como un interruptor enciende una bombilla. En ese instante, se convertía en una escultura helénica de bellas proporciones. Su misión, alcanzar la sala de la exposición dedicada a los Dioses del Olimpo, su morada momentánea. Allí permanecía, desnudo entre los suyos, hasta que entumecido por el frío de la estancia, sentía los primeros síntomas de su incipiente catarro. Esos estornudos apagaban su luz. Su amnesia era total, no recordaba nada. Mi fallo fue su premio. Hoy empieza el tratamiento en el Centro Psiquiátrico. Con ayuda volverá a ser el buen abogado que ha encubierto.

 

 

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