Rebelión

Fernando Méndez · Orense 

Iban a condenarlo, cuando de pronto la sala se llenó murmullos. Nunca antes los habitantes del territorio judicial habíamos oído semejante lenguaje. Nosotras, las palabras jurídicas, incapaces de salirnos de nuestro corsé de significados, estábamos asistiendo a algo insólito: Aspavientos lideraba la protesta, y a su lado, Sencillez y Brevedad organizaban el tumulto. Se instalaron en la lámpara, en el banquillo y hasta en la maqueta que la acusación exhibió para acentuar la prueba de cargo durante su informe. Irreverencia tomó la palabra para reivindicar un lenguaje judicial más comunicativo y con menos meandros, mientras Retórica aguardaba en la puerta con cara de aburrimiento. El momento estelar se produjo cuando la Asociación de Adjetivos Cotidianos saltó a la arena y emulando al fiscal pidió la condena de todo aquel tipo de comunicación que entorpece el entendimiento. Iban a condenarlo pero, al final, el Sentido Común fue absuelto.

 

 

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