Amores que matan

luis alfonso hernandez rijo · Arrecife (Lanzarote) 

Si pudiera volver otra vez a aquella vista por el asesinato de Vargas, le preguntaría a esa perra por las llamadas que hizo desde el teléfono del Pontiac y por la presencia de sus cachorros muy cerca de El Pantalán donde apareció destrozado e inflado como un flotador el cuerpo del magnate de los diamantes, pediría esta vez el expediente bancario de los movimientos de su cuenta de Caimán y le pediría explicación por las transferencias que se hicieron pocos días antes del asesinato, luego la desnudaría con mis preguntas certeras hasta que sus ojos azules implorasen piedad ante el Tribunal, pero lo cierto es que no puedo, si la providencia la pusiese otra vez ante mí lo único que le preguntaría es porqué se marchó así sin decir adiós, le diría que aún estoy enamorado de ella y que me dejaría utilizar otra vez.

 

 

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