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JUAN PEDRO AGÜERA ORTEGA 

Estoy agotada, llevo tres juicios esta semana. Si me adjudican otro litigio más, dimito. Necesito unas vacaciones y, por si fuera poco, mi departamento parece en plenas elecciones. Los candidatos al ascenso están inaguantables: Julián nunca ha sido tan afable conmigo y Pedro compra el desayuno todos los días. ¡Cuánta hipocresía! Ninguno aceptó el caso de María. Le aconsejaron pactar una indemnización antes que ir a juicio. Cobardes, prefirieron la opción fácil. Sin embargo, yo le insistí y aquí estoy, agotada y preparando la estrategia para mañana.
Ellos jamás lo comprenderían. No han sufrido el menosprecio de sus capacidades ni la condescendencia masculina. Por mujeres como María hay que seguir luchando, para que recupere su puesto y se valore su trabajo, aunque eso suponga enfrentarme a los socios del bufete y, quizá, quedarme sin opciones de promoción. Al menos, tendré una jefa competente cuando acabe su periodo de la lactancia.

 

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