El pasante

Paula Maria Ventosa Trillo · Zaragoza 

Yo sólo era el encargado de coger el teléfono, buscar documentación, recordar los cumpleaños familiares, administrar papeleos, hacer fotocopias… Todo lo adyacente, lo secundario. Tuve la idea poco poco, como cuando te llega la ansiedad. Un dia llegó una sentencia desfavorable. «Lástima»- pensamiento tóxico?» que no fueran todas como ésta». En el despacho nada se guarda bajo candado; fue facil falsificar papel del Juzgado. Con mi dominio mimético del lenguaje jurídico, comencé a emitir resoluciones que dejaban a mi jefe a la altura del betún. El procurador siempre enviaba todo por fax, fue sencillo dar el cambiazo. Gocé dando las malas noticias a los clientes. Los pleitos se perdían uno tras otro. Los recursos, innecesarios, no llegaban a su destino. Los trámites de los procesos de instrucción se descuidaban. El teléfono ya no sonaba. Pensé en pedirle un sueldo por mis imprescindibles servicios.

 

 

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