DEMENCIA JURíDICA

MIREN JOSUNE PAROLA SAEZ · BILBAO 

Celebro mi segundo cumpleaños en el psiquiátrico. La defensa de un asesino múltiple puede dejar a cualquier abogado al borde del paroxismo. Cómo si hubiera tragado hectolitros de algún producto tóxico, mi cerebro ha pasado de figurar como una de las mentes más claras y dotadas para la jurisprudencia a ser una masa deforme y pulposa, incapaz de colocar en su sitio los cubos de colores que las voluntariosas enfermeras disponen para mi reeducación. Realizar la instrucción gimnástica cada mañana a las ocho, esperar cargado de ansiedad la llegada del carrito con la bazofia incomestible cada seis horas y dormir, dormir largas horas con la mente en blanco y sin una maldita pesadilla que demuestre que las neuronas funcionan. Es todo lo que tengo para afrontar el resto de mi vida. Mi cliente fue ejecutado, pero en el último momento se llevó a la tumba el candado de mi lucidez.

 

 

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