Justicia

José ¡µngel Sillero · Vitoria 

Cuando vi tu esbelta silueta, siendo aún adolescente, sentí esa inmensa atracción, ese intenso flechazo atravesándome. Fue como si hubieran soldado mi corazón al tuyo para siempre. La formación como abogado fue mi declaración de amor. Recuerdo aquellos atardeceres en el campus, siendo único testigo de tu belleza, contemplando el extravío constante de tu mirada, intentando adivinar el color de tus ojos. Mediante este pequeño escrito confieso que siempre había supuesto, admirado por tu entereza, que mantenías inmutable ese carácter rebelde, ese frágil equilibrio entre la gallardía ante el poderoso y la gracia con el oprimido. Siempre, hasta que descubrí desde tu interior como eres continuamente ultrajada, violada, manipulada sin cesar por aquellos que, en un principio, sintieron como yo aquel hechizo. Hoy, siento alergia al ver en lo que te han convertido. ¡Quita ya la venda de tus ojos y aferrándote a tu espada, vuelve a reclamar tu nombre!

 

 

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