UN FINAL DE PELíCULA

PILAR SILVA TORRES · Sevilla 

“Mi madre siempre me decía: la vida es cómo una caja de bombones. Nunca sabes qué te va a tocar”. Esa fue la respuesta de mi cliente cuando le expliqué que sería difícil recuperar el dinero que el brujo curandero de su pueblo le había timado. Esa tendencia a hablar con frases célebres de películas que parecían servirle de alimento, crispaba mis nervios. Eso y sus chulescos aires de vaquero. Le advertí: nada de frasecitas en el juicio, pero él hizo un alarde de desobediencia. Algunas de sus petulantes perlas fueron afirmaciones como “elemental querido Watson” dirigiéndose al juez, o “que la fuerza te acompañe” al comenzar yo su defensa. Nunca he esperado una sentencia con más impaciencia. Hemos perdido, le comuniqué al fin y, sucumbiendo a la tentación, añadí: y “francamente querido, me importa un bledo”. Perdí un mal cliente. Gané que se tomara en serio la justicia.

 

 

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