La tertulia

Mª Victoria Torres García-Lomas · Palma de Mallorca 

Aquella tarde de pascua llovía a raudales sobre las ajetreadas calles de Madrid. Jacinto Kinderlan, “Kennedy” para los tertulianos que se reunían en el Baúl de los Recuerdos, tatareaba I´m singing the rain, siguiendo el ritmo con su gastada cartera negra. El peligroso bamboleo de ésta rozaba en ocasiones los traseros de los transeúntes que se volvían sorprendidos. Era legítimo ser feliz después de haber salvado la vida por los pelos. Era viernes. Se saltaría la vigilia. Los tertulianos le recibieron puestos en pie, enarbolando sus copas y elevando al unísono la página del periódico en la que aparecía su rostro cubierto de pecas, herencia de su abuela irlandesa. “Abogado penalista y héroe a la fuerza”, pensó mientras apuraba un trago de su gintonic. Anotó mentalmente la cláusula que haría firmar a sus clientes: “Se aceptan casos de desvío de capitales.Por favor, no disparen al pianista”.

 

 

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