LA CITA DE LAS SEIS

Mariano Álvaro Martínez · GUADALAJARA 

Ana estaba desconcertada. Una desconocida voz al otro lado del hilo telefónico le decía que su cita se había cancelado. Rosa llevaba un año asistiendo a su bufete semanalmente. Se habían conocido cuando Ana colaboraba con una asociación sin ánimo de lucro. -No sabía que Rosa tenía otra hija, nunca me lo dijo –su aseveración era más una pregunta velada-. Al principio me hablaba de su bebé robado, aunque creo que se conformó y luego no quiso encontrarlo. Yo sabía que ponía excusas para venir: una persecución, un inminente embargo,… Creí que estaba sola. -No lo buscaba porque hace un año la encontró. En ese momento Ana levantó la vista de la agenda que tenía en su mesa hasta posarla en el espejo que presidía la pared de enfrente. Descubrió un rostro conocido, envejecido por el paso del tiempo. En esa imagen reconoció a su cita de las seis.

 

 

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