Despacho con alma

Monica Vielba Serrano · Valladolid 

Mi despacho tenía alma. Me controlaba. Dirigía mi vida, aunque la titularidad fuera mía. Me boicoteaba. Cuando quería que perdiera un juicio, los libros cambiaban de sitio y los expedientes desaparecían. Me advertía de sus intenciones. Oía susurros continuamente. Un día, con un cliente accionista de unas preferentes, la silla se movió ante nuestros ojos. No volvió. Otro día, estudiando un homicidio, los documentos comenzaron a volar, perdí el juicio. Jugaba al ajedrez conmigo. Controlaba mis procedimientos y su resultado. Siempre iba un paso por delante. Esto tenía que terminar. Decidí cambiar de despacho tras una noche de jolgorio. Moví ficha. Ayer firmé el contrato del nuevo bufete. Nadie lo sabía. Esta mañana me llamó la policía, mi oficina ardió en el ocaso la noche. Se desconoce el origen del incendio. Todo estaba calcinado. Desolado entré en el despacho y leí atónito en la pared: “Jaque mate”…

 

 

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