De oficios y turnos

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

Al fin llega mi turno. Desenfundo el alegato cual intrépido vaquero y coloco el documento frente a ella. A pesar de que su señoría, desde su estrado, emplaza mi intervención a un momento posterior, en mi defensa argumento el atenuante de inexistencia de intencionalidad de desobediencia. Así pues, tomo el documento entre mis manos y comienzo a recitar su contenido, como un experimentado brujo desglosa su saber en un efectivo hechizo. Concluido lo cual busco una señal en la mirada de aquella diosa que dispensa justicia por libras, una chispa que mantenga viva la llama que día a día con su sola presencia alimento. Los pétalos de sus labios como una rosa se abren para decir: “Sí… ahora sí es tu turno. Estos abogados, cuánta pompa para pedir una cita. Pero antes… el negocio es el negocio. ¿Qué te vas a llevar hoy, encanto, pechuga o muslo?”

 

 

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