Como los árboles del río

Jose Manuel Sanchez Garcia · Zaragoza 

El estrado enfrente, cerca y enfundado yo en la toga negra de mi titularidad, que todavía es como si no me perteneciera. Abogado, como quiso el abuelo antes del ocaso hacia la muerte. Casos ganados, algún prestigio con poco jolgorio, porque el prestigio nunca es mucho si se pretende ser accionista del futuro. Primer caso complicado: líos familiares, con hijos, propiedades y un perro de por medio. Preferiría otra cosa. El abuelo Paco, que era en el pueblo viejo como los árboles del río, y sabio… como los árboles del río. Quiso que estudiara, porque me veía ganando pleitos de alto copete. Estrado, toga, vacío en el estómagoí¯. Siento que desde algún lugar preferente me observa, bastón en mano y pitillo en los labios. «¡Habla tú hoy por mí! -le grito desde mi silencio-. ¡Este caso lo vas a ganar!»

 

 

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