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Isaías Santana Pérez 

¿Quieres conocer por qué me hice abogado? Le dije a mi hijo de 12 años, justo antes de entrar en el asilo.
Para asegurarme de defender a personas que no pueden hacerlo, con tu abuela llegué demasiado tarde. Eran las 4 de la tarde de un lluvioso martes de noviembre. La lluvia caía suave, serena, con la delicadeza suficiente para regar a una flor sin dañar sus pétalos. Hoy hace un año que mi adorada madre me entregó la documentación para que la pudiera inscribir en ese lugar que cada viernes visito. Por supuesto nos negamos. Quería que siguiera con nosotros. Más aún, después de lo que sufrió con papá. Me torturo por no haber podido ser abogado en esa época y hacer el pronunciamiento adecuado. El día en el que casi la mata llovía como hoy. Entramos y ahí estaba sentada en silencio donde siempre, frente a la ventana,sola.

 

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