Iluminación

Rafael José Nivisela Dávila · Quito (Ecuador) 

No se me ocurre nada. No sé qué escribir. Ni sueño tengo, como para decir que voy a dormir y desenredar el laberinto que tengo en mi cabeza. ¿Cómo quieren que les hable de abogados, sino los trago; de las cortes o de los bonetes de los jueces, si me caen gordos; de los veredictos, caducidad, careo, abjurar, dejación, reconvención y toda esa vaina que no sé ni cómo se pronuncia? ¡Además! si todos dicen que lo primero que se aprende es la triquiñuela, es decir, en castizo: “por debajo de la mesa”. Y para aprender aquello como que voy con la pandilla. Pero, sigo aquí, contemplando los libracos de Rubén Saul Stiglitz que mi padre revisa a diario y sin la menor idea en el yacimiento de mi mente que me ayude a escribir el ensayo que me permita ingresar a la Facultad de Jurisprudencia.

 

 

0 Votos

 

Queremos saber tu opinión