Instrumento de Justicia

Kalton Bruhl · Comayaguela (Honduras) 

Cuando admitieron mi escrito de personación, tuve la certeza de que muy pronto prevalecería la justicia. La vista del juicio llevaba ya varios meses, durante los cuales, sin haber hablado siquiera con el que luego fue mi cliente, trabajé sin descanso en el diseño de una defensa impecable. Tras una sola entrevista me nombró su apoderado y, en poco tiempo, le declaraban inocente. Toda la asistencia a la sala del Tribunal dio señales de indignación. Yo evité sus miradas. Se sabía que mi representado desaparecería de la ciudad ese mismo día, así que lo invité a mi casa a celebrar con unas copas. Diluí un somnífero en su bebida y me limité a esperar. Despertó en mi sótano, atado a una mesa. Lo defendí porque sabía que la prisión no era castigo suficiente para un pederasta. Esgrimí la estatuilla de Temis. Nos esperaba una larga jornada de trabajo.

 

 

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