Expediente X

Joan Iglesias Magrané · Hospitalet de Llobregat 

Me enfundé mis gafas de diseño y recorrí con la vista el tablón de anuncios de la Ciudad de la Justicia: ningún edicto nuevo, ningún aviso de suspensión o señal que explicase la no personación de la apelante y la falta de asistencia de Sus Señorías. Turbado, deambulé por los pasillos desiertos con la única compañía del hueco repiqueteo de mis zapatos. Imposible: nadie salía a mi paso; ni un compañero, ni un funcionario, ni un atribulado justiciable en todo el Edificio. Me detuve en el atrio posando los ojos en todas las direcciones. Una punzada de angustia recorría mi espina dorsal mientras giraba sobre mis talones. Algo muy grave había sucedido allí: una abducción extraterrestre, un triángulo de las Bermudas judicial, el final de la fe ciudadana en la Justicia… Mientras tanto la corriente desplazaba por el embaldosado un panfletillo caprichosamente: “La huelga de funcionarios cambia su fecha…”

 

 

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