El autómata
Eloy Serrano · MadridCansado de trabajar como juez, encargué una réplica de mí mismo al Instituto de Robótica. El diseño resultó perfecto: mi misma voz, y hasta la señal de nacimiento que tengo en la mejilla. Con la asistencia de expertos en leyes los ingenieros crearon programas, infinitos vínculos entre los supuestos de hecho y de Derecho, que luego grabaron en los circuitos del autómata. Así, mientras yo vivía “la dolce vita”, mi doble trabajaba por mí y con más eficacia. Todo iba bien hasta que un día, al entrar en casa, oí mi voz en el salón. Me asomé por la rendija que dejaba la puerta entornada y vi a mi doble en compañía de mi mujer y mis hijos. A simple vista parecían muy felices, como nunca lo habían sido conmigo. Di media vuelta y me fui. Decidí no volver a verlos. Fue mi última sentencia, sin personaciones, la más justa.
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As far as its Big Bangness, those have been around since 2005. They are a honking chunk of a watch that manage to be both flashy and sporty, but maybe so flashy you just forget the sporty part. Sometimes they are fairly straightforward things made of link ceramic or steel and cost a normal amount of money, and sometimes they are made of gold and cost a bit more, and sometimes, like now, they are SAXEM and the brand won’t tell you how much they cost unless you ask.