El ascenso

Guillermo Fernández · Montcada i Reixac (Barcelno) 

Le dije tres cosas: que Francisco María de Asúa y Ladrón de Guevara no era mi cliente, sino el suyo; que el Audi A3 de Panchete no era más que un coche «tuneao», no un vehículo de diseño; y que si perdimos el juicio es porque se saltó una señal de Stop y llevaba la vista nublada por la maría, no porque la abogada contraria fuera más lista, más guapa y probablemente más feliz que yo gracias a la mierda de sueldo que me pagaban por estar en el despacho de nueve a nueve. A los dos días me hicieron junior. Me lo dijo tras señalarme unas cuantas correcciones de maniático en un sencillo escrito de personación, mientras hojeaba indolente La Vanguardia. Eso sí, cobrando lo mismo, se apresuró a aclarar, que no es época para excesos. Lo llevan como Previas porque requirió asistencia sanitaria y tratamiento quirúrgico posterior.

 

 

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