Ku Klux Klan

Alberto Ezquerra Gómez · Las Matas (Madrid) 

4 de Junio de 1871. El esclavo liberto Bob y su abogado Robert Taylor eran los únicos pasajeros de la diligencia de Opelika, Alabama, a Fayetteville, Georgia. Les perseguía una partida de entorchados del Ku Klux Klan. Le acusaban de un crimen que no había cometido. Bob acudía a la cita más importante de su vida: Su boda. Iba a casarse con su prometida. Después buscarían un doctor que le extrajese la bala que llevaba incrustada en el hombro. Por último, se entregaría al juez Harrison, siguiendo el consejo de su letrado: Era un hombre de ley. De pronto, al atravesar un riachuelo, se partió una rueda. Los encapuchados les alcanzaron. El cerco se cerraba. Entonces, el abogado dio un paso al frente, esgrimió un ejemplar amarillento del Acta de Derechos Civiles y, alto y claro, comenzó a declamar: “Ningún ciudadano podrá ser discriminado por su color…”

 

 

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