Nada personal

Javier De Pedro Peinado · La Alberca (Murcia) 

Mi último trabajo consistió en evitar el desahucio de una familia de patos instalada en un jardín privado. Los ánades resultaron ser unos clientes exigentes. Me impusieron una arriesgada estrategia, que pude seguir gracias a que mis reiterados fracasos profesionales me habían privado totalmente de sentido del ridículo. Fue un triunfo extraordinario y a partir de entonces me dediqué a relatarlo en conferencias, donde senté las bases de lo que hoy se conoce por la doctrina como Teoría de la libre ocupación de espacios por animales no desnaturalizados. Durante algún tiempo disfruté del respeto y la amistad de la especie. Quizá eso me impidió ver que estaban cambiando. Hace unos meses invadieron el jardín y poco después me echaron de mi propia casa. Ahora, cuando nos cruzamos en la calle, algunos detienen su anadeo, levantan su pico aplanado y me miran desafiantes, celebrando mis lágrimas con sus horrendas risas nasales.

 

 

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