El socio

Federico Pérez de las Heras · Segovia 

¿Acaso hay mayor placer que haber llegado a la cumbre? Ser socio de un gran despacho es una experiencia reconfortante. Y curiosamente he descubierto que más allá del relumbrón social, donde se palpa y se disfruta con mayor intensidad el éxito profesional es dentro de las paredes de la oficina. Nada vuelve a ser igual. Por ejemplo, de pronto desaparecen aquellos tumultos en el ascensor para llegar el primero a tu sitio. Ahora apenas quieren compartir el pequeño trayecto que hacemos juntos. Yo sigo subiendo unos pisos más, claro. La cima no se comparte. Y no es porque les trate como escoria. Simplemente, están ahí abajo. Trabajando como un chino en busca de los mejores argumentos jurídicos para cada asunto. Saben que es el único modo de sobrevivir y, con suerte, de llegar a ser socio. Me llaman a mi espalda. Debe ser mi secretaria. -¿Eres el nuevo becario?

 

 

 

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