Doctrina Zen

Carmen Langa Cardona 

A pesar del luminoso que se exhibía en la fachada de su establecimiento: “Especialidad de la casa: Pato a la naranja”, y de su imperturbable sonrisa, Yoshiko Tamuda se enfrentaba a graves problemas económicos y a un inminente desahucio. Las lágrimas anegaban sus pupilas, recordando a su abuelo, un renombrado filósofo que impartía conferencias en Tokio basadas en la milenaria doctrina Zen. Siempre le aconsejó que se dedicara, como su hermana, a ser una geisha, una maiko, pero ella detestaba esa estricta educación y prefería los negocios. Ahora lo lamentaba. Sus abogado le aconsejaban cerrar, incluso volver a su país, pero Yoshiko se resistía. Su sumiso esposo, callaba. Las cosas empezaron a mejorar el día en que cambió el luminoso por otro que rezaba: “Paellas al fuego de leña”, inspirada en la filosofía de ser una con el entorno y fundirse con la naturaleza de las cosas.

 

 

 

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