Imagen de perfilLa vacuna del aprecio

Sònia Parisi Ponce · Tarragona 

Imposible conciliar el sueño, época de confinamiento, tres de la madrugada y preguntas sin resolver, un culpable el coronavirus. Son días complicados, pero me siento acompañada, acompañada por Pedro a quién le llevé el divorcio y sigue felicitándome por Navidad y hoy me ha llamado, por Carmen que esta vez en lugar de quedar con ella en mi despacho para traerme polvorones la he llamado yo por si quería que le acercara un pack de agua, por Luis que no para de llamarme por la indolencia de su primera mujer quien no le permite ni hacer una videollamada a sus hijos. El virus ha venido acompañado de mascarilla, pero también, de momento, nos ha traído en cantidad la vacuna del aprecio, del respeto, de la compañía, esperando que tras su propagación permanezca el recuerdo de los gestos que en este momento SÍ son importantes.

 

 

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