Terapia de pareja

Carlos Isidro Fernández Carbonell · MADRID 

Supongo que todo es una cuestión de vocación. Cuando es muy fuerte es inútil luchar contra ella. Estudié Derecho, pero por encima. Dedicaba mis ratos libres y liberados a todo lo que tuviera que ver con la Psicología. Me hice abogada matrimonialista y, por inercia, monté un despacho especializado del que lo único que me gustaba era el color mandarina de las paredes, la plaquita que puse en la columna de entrada y el tañer lejano de las campanas. Una pena. Para colmo, el primer matrimonio que vino a formalizar su divorcio presentaba un claro cuadro de exceso de expectativas en la pareja que solucioné en un par de sesiones. Ya han pasado unos años y de mi despacho todavía no ha salido ningún divorciado. Pero no tengo problemas con los vencimientos de las facturas. Las personas reconciliadas con el amor y con su pareja son enormemente agradecidas. Y generosas.

 

 

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