PORTAZO

ANGELA DEL BARRIO PEREZ · SAN SEBASTIAN DE LOS REYES (MADRID) 

Se llamaba Klaus y murió de un portazo. «Mal lugar para colgar una jaula»- dijo mi abuelo, mientras recogía del suelo el pájaro muerto. Hoy, cuando releía con satisfacción el fallo de la sentencia, me he acordado de Klaus. Para él, un portazo supuso la muerte. Para María, un portazo le ha dado la vida. He cerrado el Despacho y con el pronunciamiento de condena sonriendo todavía en mi cara, he emprendido el camino a casa. En la calle, decenas de personas, en ordenada procesión, regresan a sus hogares tras una larga jornada de trabajo. Me fijo en ellas. Algunas mujeres tienen la mirada de María. Miradas de angustia y tristeza. Miradas de sospecha y miedo.Entonces me paro y grito con todas mis fuerzas, para que me oigan todas las mujeres del planeta: ¡Di basta y pega un portazo!.

 

 

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