Nuestros imprescindibles amigos, los abogados

Vicky Clement · Las Palmas 

¡Ay, los abogados! Esos chupatintas sin escrúpulos, trajeados altaneros, no los queremos demasiado cerca pero lejos tampoco!!. Cuando te sientas en el banquillo acusado de escándalo público, tras pasar una noche consumiendo algo más fuerte que gaseosa, allí aparece él, reluciente yupi, con la corbata perfectamente anudada, maletín de cuero y sonrisa maliciosa. Tú estás asustado, sólo celebrabas con tus amigos, la partida de la parienta a casa de su hermana y ahora, mírate… El trajeado saluda a su colega, se acercan al estrado y, en cinco minutos, llegan a un pacto de caballeros. Con andares seguros, te acompaña a la salida, despidiéndose con cortesía, tiene una reunión en un hotel de lujo y mientras tú, destrozado y maloliente, sólo piensas en el recibo.¡Ay, los abogados!! Esos chupatintas sin escrúpulos, trajeados altaneros, no los queremos demasiado cerca pero lejos tampoco!!.

 

 

 

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